
Re: Me Voy De Vacaciones A Japón
No, si es que soy muy agonías a la hora de hacer planes. Si las cosas se dan bien sería para finales de año o principios del siguiente que es cuando se pillan vuelos de ida y vuelta por cuatro perras. Para la próxima se nos deberían sumar hermano y cuñada a los dos o tres de la primera vez, pero por eso mismo, porque se está pensando en viajar con un séquito más nutrido, la empresa puede prestarse a más problemas porque debe ser que nos venga bien a todos para entonces.
El Daisuke (somos de la Sevilla profunda, normalmente el artículo tiene que acompañar al nombre que si no se pierde) nos contó aquí lo que ya me escribía en los correos que intercambiamos, que del tsunami sabe que ocurrió porque lo vio en la noticias y que los afectados fueron los de las tres provincias al norte de Tokio. Osaka está a unos cuatrocientos kilómetros en dirección al sur. Me da la impresión que pasaría algo "relativamente" similar a cuando acontecieron los terremotos de Lorca, a Japón llegó que España había sido asolada por los terremotos y no se especificaba zonas. Si se vendió más catastrofismo del que desgraciadamente ocurrió por parte de los medios o si los japoneses son muy dados a quitar hierros a los problemas que atañen a su nación (Noriko de Kioto nos dio una versión parecida a la de Daisuke)... ahí ya no entro, quizá en el término medio esté la respuesta o quizá no.
Y lo del sobrino fue algo más jodido que si hubiese sido mi sobrino. Era SU sobrino. Nosotros por aquí no nos lo explicamos, será cosa cultural damos por hecho. El caso es que viajaba él junto con el hijo de su hermana que es un crío de once años y todavía no ha llegado a estudiar nada de inglés en el colegio. Se puso a cafrear en el supermercado de la planta baja y cuando me di cuenta el tío lo había mandado a que "esperase fuera". !Ay dios! Me tranquilizó y me dijo que iba a estar esperando "fuera" y que no me preocupara por lo que seguimos buscando los souvenirs "alimenticios" que su guía recomendaba (énfasis en unos polvos que convertían el arroz en paella, como le hacía ilusión no le di la lata tratando de explicarle que aquello de paella puede que llegase a a tener sólo el nombre en la caja). Pues eso, salimos y no estaba "fuera" del supermercado, ni fuera de la puerta por la que entramos, ni fuera de ninguna de las puertas. Los japoneses son de talante tranquilo y reservados, pero éste os aseguro que entró en pánico durante esas dos horas. El móvil del pequeño no funcionaba porque no traían activado el roaming.
Él nos hizo prometer que cuando conociésemos a su hermana la próxima vez que vayamos, que ni una palabra del incidente. Y luego hartándolo de pescado frito, que fue de las pocas comidas españolas que comió con gusto y ganas, y tres cervezas de estas nuestras con el doble de alcohol que las de su país, al final se quedó tranquilo en la última noche que los tuvimos por Sevilla.
¡Ah! Y volví a quemar otra Saturn japonesa. Esta vez por su culpa, que me aseguró siete veces que aquel transformador birrioso iba a funcionar y no quería hacerle un feo diciéndole que "ni mijita".
Y hasta aquí el minicapítulo
En cuanto me entere de posibles vuelos lowcost ente Tokio y Osaka lo dejaré caer también por aquí.